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SU MEJOR CANCION

Lo mejor del amor
El pasa a verla a las seis, como acordaron ayer. Se desespera porque el miedo ronda otra vez.
El pasa a verla a las seis, como acordaron ayer. Se desespera porque el miedo ronda otra vez. Y de nuevo en ese cuarto se desnudan piel a piel, se desgarran y se entregan a las ganas y al placer. Aman y odian al destino que unió sus dos caminos y después de lo prohibido cada uno a su hogar.
Fue lo mejor del amor lo que he vivido contigo. Dejo mi esposa, tú dejas tu marido para matarnos en un cuarto de hotel. "Nunca me dejes mi amor", me dices suave al oído. ¿Cómo dejarte si te llevo conmigo? Nunca he podido arrancar tu corazón de mi corazón. Hasta el domingo, mi amor, tal vez volvamos a vernos. Como arrancarte de mi vida no puedo, nunca he podido alejarme de ti.
"Ya no te vayas mi amor", le pide ya por favor; y no le importa si ya la esperará su marido. Y de nuevo en ese cuarto se desnudan piel a piel, se desgarran y se entregan a las ganas y al placer. Aman y odian al destino que unió sus dos caminos y después de lo prohibido cada uno a su hogar.
Fue lo mejor del amor lo que he vivido contigo. Dejo mi esposa, tú dejas tu marido para matarnos en un cuarto de hotel. "Nunca me dejes mi amor", me dices suave al oído. ¿Cómo dejarte si te llevo conmigo? Nunca he podido arrancar tu corazón de mi corazón. Hasta el domingo, mi amor, tal vez volvamos a vernos. Como arrancarte de mi vida no puedo, nunca he podido alejarme de ti.
Fue lo mejor del amor lo que he vivido contigo. Dejo mi esposa, tú dejas tu marido para matarnos en un cuarto de hotel. "Nunca me dejes mi amor", me dices suave al oído. ¿Cómo dejarte si te llevo conmigo? Nunca he podido arrancar tu corazón de mi corazón. Hasta el domingo, mi amor, tal vez volvamos a vernos. Como arrancarte de mi vida no puedo, nunca he podido alejarme de ti.

RODRIGO
La Tragedia
Una madrugada, bajo un cielo negro y con nubes, un muchacho cordobés de 27 años, quedó tendido y ensangrentado sobre el asfalto húmedo de una autopista solitaria.
En la nublada tarde del viernes 23, Rodrigo y su manager, José Luís Pepe Gózalo, definían cómo viajar al show que horas más tarde el cantante debía dar en la bailanta ' Escándalo' de City Bell, en la provincia de Buenos Aires. Era el único recital programado de una jornada atípicamente tranquila, y el Potro decidió ir en su 4x4 y llevar con él a su hijo, Ezequiel Ramiro, de 3 años. En la noche de ese viernes fue a grabar el programa de televisión '
"La Biblia y el Calefón'
conducido por Jorge Guinzburg, y luego se fue a cenar al típico restaurante de la farándula ' El Corralón'. Cuando llegó no había mesa disponible y el empresario Pepe Parada, que estaba cenando con Fernando Olmedo, lo invita a sentarse junto a él y su amigo.
Cenaron, conversaron sobre nuevos proyectos. Rodrigo jugó e hizo dibujos en las servilletas con su hijito. A pedido de todos tarareó la canción que había compuesto para la nueva publicidad de la cerveza
La Diosa. Cuando se marchaba rumbo a su show se produjo un diálogo que resultaría clave en el desenlace.
- Che, me encantaría ver un show tuyo. A ver cuándo me invitan. Dijo Olmedo La respuesta de Rodrigo fue inmediata:
- Venite ahora. Hago un show en La Plata y volvemos.
Olmedo, al principio, se acobardó:
- No. A ver si me dejan colgado en La Plata
El Potro enseguida le ofreció.
- No te hagas problema, loco.
Te traigo yo mismo en la camioneta.
A las tres de la mañana del sábado, Rodrigo, su ex mujer Patricia, su hijo Ramiro, Fernando Olmedo, Gustavo Cachi Pereyra (asistente de Rodrigo) y el Negro Moreno (productor de sus discos) se prepararon para regresar desde City Bell en la camioneta Ford Explorer roja de Rodrigo (era suya desde noviembre, cuando Pepe Gózalo, el dueño inicial, se la entregó a pedido del cantante).
Al salir de 'Escándalo', Gózalo lo miró y le dijo:
- Ro, ¿por qué no lo dejas manejar a Claudito? (Uno de los integrantes de la banda).
El Potro respondió tranquilo:
- No. Voy manejando yo. Quédate tranquilo, que está todo bien. Le dio un pico a Gonzalo, repitiendo un gesto de cariño y humor que incorporó desde su visita a Diego Maradona en Cuba y subieron a la camioneta.
Rodrigo al volante. Patricia y Ramiro en el otro asiento delantero. El Negro Moreno detrás de Rodrigo, Pereyra en el medio y Olmedo detrás del asiento del acompañante. Así partieron, apenas habían pasado las tres de la mañana.
De aquí en más el relato se apoya en diferentes testimonios:
Rodrigo habría llegado sin problemas al primer peaje, detrás de él venía otra camioneta con integrantes de la banda. Al pasar el peaje, habría aparecido una camioneta Chevrolet Blazer blanca que recorrió junto a la Ford Explorer los kilómetros previos al vuelco fatal. Cachi Pereyra, uno de los sobrevivientes, cuenta lo que ocurrió después: “Veníamos muy tranquilos cuando la camioneta blanca nos pasó muy rápido, y después bajó la velocidad y se quedó taponándonos. Rodrigo le hizo luces para que se abriera y, cuando intentó pasar, la camioneta le cerró el camino. Entonces pegó el volantazo hacia la derecha, y ahí pegamos contra el guarda rail, y empezamos a dar vueltas”. El testimonio de Pereyra es decisivo: iba en la camioneta y nunca perdió el conocimiento.
A 150 metros de la camioneta, un cuerpo se encontraba tirado casi de perfil, con las clásicas botas de cuero de serpiente todavía puestas, la campera cubriéndole la cabeza y un charco de sangre deslizándose sobre el asfalto. Era Rodrigo, ya sin vida.
Otro cuerpo más yacería inmóvil, el de Fernando Olmedo.
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